Los por qué

Deseabamos abrir el juego de la experiencia de ingresar al mundo de las llamadas nuevas tecnologías,  a aquellos que por imposibilidad de acceso, falta de oportunidad o diferencia generacional, estaban perdiendo la batalla frente a las nuevas generaciones con su ímpetu  avasallante.

Y aquí estamos.

Pero la verdad es que nos movían algunos anhelos más; muchos de ellos íntimos que ahora contaremos.

El anhelo de que nuestros adultos mayores, a modo de los sabios de la tribu, puedan enseñarles a sus niños el sentido de aquello que ven frente a la pantalla. Pero para eso necesitan conocer, saber qué hay, para qué sirve, tener noción de contenidos. Otro, el de darle batalla a la desazón y apropiarse de una nueva oportunidad de aprender. Uno más: acceder a un mundo conectado y dinámico que les permita conocer de una forma nunca antes vista.

¿Lo lograremos? Depende de todos nosotros. De quienes abramos ese mundo para ellos y, por supuesto, de quienes apresten sus oidos y deseos a esta aventura de aprender.

Si es así vamos por buen camino. Al inicio, veo, el entusiasmo está. Pongámosle conocimiento.

Profe Enrique

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